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Visitors' reviews on Verilia
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Valeria Mina
7 months ago on Google
Food: 4 Service: 5 Atmosphere: 5
k
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kiimberly Alvarez mena
a year ago on Google
Price per person: $20,000–30,000 Food: 5 Service: 5 Atmosphere: 5
I
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Isabella San Jose Lasso
a year ago on Google
Heme aquí, en compañía de mis camaradas más fieles —nobles del apetito refinado y buscadores de experiencias sensoriales con alma— arribando a esta cafetería de estética serena, donde cada rincón parece haber sido bendecido por el dios del Pinterest y el espíritu de una abuela tierna con buen gusto. Nuestra travesía comenzó en la mesa ubicada cerca de la cocina. Una mesa digna, mas no exenta de obstáculos: una legión de hormigas decidió hacer de mis extremidades su pasarela. Un fastidio menor, pero atendido con prontitud. Pronto, nos trasladamos a las mesas principales de la entrada, donde todo cambió: un ambiente fresco, ventilado por una brisa tan gentil como una caricia dominguera, una luz natural que bañaba la madera cálida de las mesas, y una atmósfera de esas que te hacen pensar: "aquí uno puede enamorarse o al menos quedarse un rato a filosofar sobre la vida mientras mastica algo rico." Ahora, déjenme hablar del tendero. Un solo hombre. Mil roles. Ninguna queja. El cocinero, el mesero, el administrador, el psicólogo emocional que te dice “todo bien, ya traigo eso”. Con una sonrisa serena y una amabilidad que no se finge, me prestó su propio cargador, atendió nuestras solicitudes con paciencia de santo y, al final, empacó mi comida como quien guarda una joya. Uno puede ver en su mirada el esfuerzo genuino. No había nadie más ayudándolo. Y sin embargo, no le faltó ni cariño ni detalle. Y hablando de detalles Los portavasos, mi estimado lector. LOS PORTAVASOS. ¡Nunca había visto portavasos en este pueblo! Sólidos, cuidados, con pitillo incluido, y puestos como diciendo “usted aquí es importante, no me derrame el frappuccino por favor”. Una cortesía silenciosa, pero repleta de dignidad estética. El frappuccino, por cierto, me abrazó el alma. Espumoso, frío, dulce sin empalagar, con una textura tan suave que me recordó al café de mi abuela si mi abuela lo sirviera con hielo, estilo moderno, y amor filtrado. Fue como reencontrarse con un recuerdo, pero en versión Starbucks humilde. A lo lejos, como protector sagrado del lugar, un perrito. No hacía ruido. No molestaba. Solo asomaba su carita por la ventana del fondo con una expresión tan noble, tan serena, que dan ganas de quedarse solo para que él te vuelva a mirar. No era decoración. Era compañía espiritual. El tipo de perro que uno siente que guarda secretos y da buenos consejos con la mirada. La decoración, por su parte, es un homenaje a la elegancia sencilla. Plantas naturales, cuadros con alma, pinturas en las paredes que parecen hablarnos de lugares soñados o tardes tranquilas. Las luces eran tenues pero cálidas, un equilibrio perfecto entre "instagrameable" y "hogareño". Y el espejo oh, el espejo. No sé qué hechizo tiene, pero uno se ve bien en él. Hasta con hambre me vi gloriosa. ¡EL SÁNDWICH! Majestad del plato. Divinidad entre panes. Un prodigio culinario que no necesita trufas ni angulas ni nombres pretenciosos. Es tocino. Pero tocino bien amado. Bien criado. Bien freído. Su sabor me atravesó como una flecha de Cupido empapada en mantequilla. Jugoso, honesto, seductor Yo lo miraba. Él me miraba. Y me enamoré. No era crujiente, no tenía salsas exóticas ni pretensiones de alta cocina. Pero tenía eso que no se puede describir fácilmente: alma. El tipo de sabor que te hace cerrar los ojos, suspirar y decir “yo por este sándwich abandono Tinder”. ¡Lo soñé esa noche! Lo extraño. Lo necesito. Quiero que conozca a mis papás. Quiero escribirle cartas. Quiero ponerle nombre. Y así, al salir de ese lugar, sentí que no dejaba una cafetería dejaba un pedazo de mi alma entre los cuadros, el perrito sabio, las plantas vivas, y el eco suave de aquella música instrumental que aún susurraba secretos entre las luces. Pero no me fui triste. Me fui enamorada. Porque algo dentro de mí cambió para siempre. Porque el destino, disfrazado de hambre casual, me llevó a conocer al gran amor de mi paladar: un sándwich de tocino que no sabía que necesitaba, pero que ahora, forma parte de mis sueños y mis estándares emocionales. El sandwich me hizo creeren amoreterno Price per person: $20,000–30,000 Food: 5 Service: 3 Atmosphere: 4
Address
Cra. 2 #11-64, Yumbo, Valle del Cauca, Colombia
Features
Сredit cards accepted
Takeaway
Opening hours
| SundaySun | 2PM-10PM |
| MondayMon | 2PM-9:30PM |
| TuesdayTue | Closed |
| WednesdayWed | 2PM-9:30PM |
| ThursdayThu | 2PM-9:30PM |
| FridayFri | 2PM-10PM |
| SaturdaySat | 2PM-10PM |
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